DISCURSO DE UN EX ALUMNO POR LOS 15 AÑOS DEL COLEGIO

Hnas. De la Comunidad Dominicas “Hijas de Nuestra Señora de Nazareth” Distinguidas Autoridades de la Institución. Apreciado personal docente y administrativo. Señores estudiantes Compañeros y compañeras exalumnos de esta querida Institución

Era el año 2003 y algunos estudiantes que entonces habíamos culminado nuestros estudios de primaria en el Instituto Educacional Miguel Ángel Suárez ahora pasábamos a ser parte de la primera promoción de estudiantes de su sección secundaria. Han pasado 15 años ya desde aquella primera vez y en la memoria aún es posible encontrar los recuerdos de los compañeros que pasaron por las aulas, los que iniciaron y luego partieron y los que a medio camino llegaron para quedarse; así como también los rostros de aquellos maestros que nos iluminaron en el caminar, muchos de ellos no se encuentran aquí y algunos incluso se nos adelantado en el paso a la vida venidera. A todos ellos nuestro recuerdo cariñoso y nuestro sincero agradecimiento. Es bien sabido que el inicio de todo proyecto tiene que pasar por momentos de incertidumbre y de oscuridad y la aparente amenaza de la crisis tiende su sombra sobre lo que está empezando a forjarse. Recuerdo como en muchas ocasiones se dispararon los rumores de que el colegio iba a desaparecer, las dificultades económicas se hacían presentes y todos los esfuerzos por dotarlo de infraestructura propia se marchitaban apenas empezaban a florecer. Las dudas sobre si el colegio iba a tener futuro se iban haciendo más evidentes y al terminar el tercer año de vida institucional solamente 4 compañeros de los que habíamos iniciado dimos el paso a continuar; recibiendo la llegada de nuevos compañeros que junto a las promociones que nos seguían íbamos formando el contingente que habría de mantener viva la llama de la esperanza. Al recordar esto es inevitable sentir profunda gratitud por las personas a las que Dios encomendó la dirección de la institución en aquellos tiempos. En la viña del Señor hay quienes siembran, quienes riegan y quienes cosechan; y también está la semilla que luego de haber germinado se convierte en planta y que finalmente luego de ardua espera da a luz el fruto esperado que deslumbran a los sentidos. Hoy hablo por quienes les tocó ser sembradores y por quienes fuimos semilla y expreso nuestro común regocijo al ver que la flor y el fruto ya empiezan a hacer su aparición en esta viña fecunda. Toda mi vida estudiantil la he vivido en la Miguel y puedo decir que lo mejor que la Miguel me ha dado ha sido la educación de mi Fe Cristiana. La devoción a la Virgen, las 40 horas, las novenas, las catequesis, los videos sobre la vida de la Hna. Sarita; las Misas del domingo a las 10 am. cantadas a todo pulmón por quienes asistíamos y calificadas por el padre Loayza como las mejores misas de Loja; todo esto y muchos más en el marco de una espiritualidad que traslucí el ambiente hogareño de Nazareth. Hago alusión a mis años de escuela porque pienso que esta es la verdadera identidad de la Miguel Ángel Suárez, que debería mantenerse presente también en su sección secundaria, pues creo firmemente que la cura absoluta para los males que aquejan al ser humano está en hacerle tomar conciencia de esta gran verdad: En Jesús Dios nos ha hecho sus hijos amados y solo por la Fe en Él podremos encumbrarnos hacia las cimas de plenitud que nuestra alma reclama en cada instante. Para finalizar mi intervención quiero decir que nuestros jóvenes necesitan a Dios que mientras no los eduquemos para conocerlo pienso sin reparos que nuestra labor habrá sido intrascendente. Ruego para que esta, nuestra querida institución siga siendo una antorcha de la Luz de Cristo para la sociedad y que los frutos de su labor sean cada vez más abundantes y significativos. Muchas gracias. ”